Esos días de pequeños bajones, de ideas poco claras o de decisiones que confunden, hechos que abruman, con el corazón un tanto asfixiado y el pecho deprimido y cargando algún que otro fracaso entre los brazos.
Esos días en los que los suaves sonidos de un piano angustiado o los acordes de un violín solitario parecieran ser lo único que nuestros oídos pueden (quieren y necesitan) oír...
Esos días son inevitables, siempre existe alguno. No se pueden esquivar. No se pueden saltear. Se pueden sobrellevar. Y eso es lo importante.
Esos días, para mí, quizá suceden con una frecuencia mayor a la que preferiría, pero son los mejores.... por qué?
Esos días algo ocurre, algo que me hace sacarle provecho, algo que me muestra "el otro lado", la otra cara, desde otra perspectiva, desde otra óptica....que me sorprende, que me permite vislumbrar otra esperanza. Una esperanza que no es "la que esperaba"... quizá sea para otro ámbito, para otra faceta de mi vida. Una fuerza para superar eso que debilitó mi alma, que me quitó la chispa,que me bajó las defensas.
Esos días permiten descubrir que, en realidad, existen para otra finalidad, destapan pequeños milagros que dejan salir a la luz una sonrisa renovada, que despiertan y reavivan nuestro interior dándonos una chance más para seguir adelante.
Y fue en uno de esos días que "mi pequeño milagrito" me hizo conocer este fragmento:
"Los hombres encuentran en las mismas crisis la fuerza para su superación.
Así lo han mostrado tantos hombres y mujeres que, con el único recurso de la tenacidad y el valor, lucharon y vencieron a las sangrientas tiranías de nuestro continente. El ser humano sabe hacer de los obstáculos nuevos caminos porque a la vida le basta el espacio de una grieta para renacer.
Así lo han mostrado tantos hombres y mujeres que, con el único recurso de la tenacidad y el valor, lucharon y vencieron a las sangrientas tiranías de nuestro continente. El ser humano sabe hacer de los obstáculos nuevos caminos porque a la vida le basta el espacio de una grieta para renacer.
En esta tarea lo primordial es negarse a asfixiar cuanto de vida podamos alumbrar.
Defender, como lo han hecho heroicamente los pueblos ocupados, la tradición que nos dice cuánto de sagrado tiene el hombre.
No permitir que se nos desperdicie la gracia de los pequeños momentos de libertad que podemos gozar: una mesa compartida con gente que queremos, unas criaturas a las que demos amparo, una caminata entre los árboles, la gratitud de un abrazo. Un acto de arrojo como saltar de una casa en llamas. Éstos no son hechos racionales, pero no es importante que lo sean, nos salvaremos por los afectos.
No permitir que se nos desperdicie la gracia de los pequeños momentos de libertad que podemos gozar: una mesa compartida con gente que queremos, unas criaturas a las que demos amparo, una caminata entre los árboles, la gratitud de un abrazo. Un acto de arrojo como saltar de una casa en llamas. Éstos no son hechos racionales, pero no es importante que lo sean, nos salvaremos por los afectos.
El mundo nada puede contra un hombre que canta en la miseria."
Fragmento de Ernesto Sabato, "La resistencia"
